Comprar una bici usada sin llevarte sorpresas
Lo que hay que revisar antes de pagar
·6 min de lectura

Por qué toca andar con ojo ahora
El mercado de la bici de segunda mano ha explotado en los últimos años: cientos de millones de euros en transacciones, repartidos entre Wallapop, Milanuncios, Facebook Marketplace y las ventas entre particulares. Hay buenos chollos. También hay estafas.
A diferencia de un coche, una bici no tiene libro de mantenimiento oficial ni ITV. Compras prácticamente a ciegas: la edad de la cadena, los kilómetros reales, los golpes... todo depende de lo que te cuente el vendedor. Esto es lo que hay que comprobar antes de cerrar el trato.
Las señales de alarma que detectas en 5 minutos
Antes de probarla, una bici se lee. Tómate tu tiempo para mirarla:
- La cadena: un medidor de cadena (unos 5 €) te dice si está bien, hay que vigilarla, o está para tirarla. Una cadena muy gastada en una bici « poco usada » es una señal.
- El casete y los platos: dientes puntiagudos en forma de ola (en lugar de simétricos) delatan una transmisión gastada. Cambiar cadena, casete y platos se va rápido a 150-300 €.
- Los frenos: en zapatas, mira el grosor restante. En disco, mide el grosor del disco (tiene el mínimo grabado) y revisa las pastillas. Discos cristalizados o alabeados se cambian.
- Los neumáticos: goma cuarteada, flancos con grietas, centro aplastado. Un neumático envejece, incluso sin rodar.
- Las ruedas: hazlas girar libremente y fíjate en si bailan, saltan, o si hay radios flojos. En frenos de llanta, revisa la marca de desgaste grabada en la superficie de frenado.
- Los rodamientos: revisa juegos en dirección, pedalier y bujes. Si hay juego, toca desmontar.
- El cuadro: revisa las zonas de tensión (vainas, tirantes, soldaduras). Una fisura, por fina que sea, descarta la compra. En carbono, atento a impactos, zonas mate o telarañas.
Si varios de estos puntos fallan, negocia a fondo o déjala pasar.
La prueba en ruta
La inspección estática no lo dice todo. Antes de comprarla, pídela para probarla.
- Comprueba la talla. De pie sobre el tubo superior, debes tener unos centímetros de margen. Sentado con las manos en las manetas, la posición tiene que ser cómoda: ni demasiado estirado, ni demasiado encogido.
- Rueda al menos 10 minutos por carreteras reales, no una vuelta a la manzana.
- Prueba todas las velocidades bajo carga (en subida o con resistencia). Una transmisión que salta bajo esfuerzo pero va bien en vacío no sirve.
- Prueba los dos frenos por separado. Vibraciones, una maneta que llega hasta el manillar, ruidos raros: hay que tomárselos en serio.
- Agudiza el oído: crujidos en el pedalier, clics en la dirección, ticks en el cuadro... cualquier ruido que no debería estar ahí hay que aclararlo.
Si el vendedor se niega a una prueba sin motivo, es una señal.
Las preguntas que hay que hacer al vendedor
Un vendedor de buena fe no tendrá problema en responder:
- ¿Cuántos kilómetros tiene la bici? Pide una captura de Strava o una foto del ciclocomputador si es posible.
- ¿Qué uso: carretera, montaña, vélotaf? Una MTB de competición con 10 000 km ha sufrido de otra manera que una gravel dominguera con 10 000 km.
- ¿Qué mantenimientos se han hecho? Cambio de cadena, revisión anual, pastillas nuevas? Fechas y kilómetros si es posible.
- ¿Tienes las facturas del taller o los tickets de las piezas? El papeleo valida las respuestas anteriores.
- ¿Está la bici registrada (Biciregistro, Bike Index...)? Pide el número de bastidor y comprueba que no aparezca como robada.
- ¿Estás dispuesto a firmar un contrato de compraventa? Un simple papel fechado y firmado, con el precio y el número de bastidor, te cubre en caso de disputa o de un control de robo.
Un vendedor esquivo con estas preguntas te está diciendo algo.
El historial de mantenimiento: tres fuentes fiables
La palabra del vendedor vale lo que vale. Esto es lo que sí tiene peso.
Las facturas de taller son el estándar. Cada intervención con fecha, precio y los componentes cambiados. Si el vendedor las ha guardado, tienes un rastro sólido.
El libro de mantenimiento en papel es raro, pero cuando existe es oro. Algunas marcas de gama alta lo incluyen de fábrica.
El historial digital verificable cambia las reglas. Apps como ChainLog cogen los kilómetros de Strava o Ride with GPS (verificable, no manipulable a mano), registran cada mantenimiento y generan un certificado público. En un enlace ves el estado de los componentes, el historial y las facturas si las hay. Es el equivalente a un libro de mantenimiento digital para la bici.
Si el vendedor no tiene ni facturas, ni libro, ni certificado, asume que compras una bici cuyo estado nadie conoce del todo. Negocia en consecuencia.
El caso de las e-bikes
Una e-bike añade dos puntos críticos de comprobación:
- El motor: pide al vendedor un diagnóstico en un distribuidor autorizado (Bosch, Shimano, Brose...). Cuesta poco y revela errores del motor, kilómetros reales con asistencia y posibles golpes.
- La batería: su estado se mide en ciclos de carga y capacidad restante. Una batería con 800 ciclos ha perdido una parte importante de su autonomía. El recambio cuesta entre 400 y 800 € según el modelo.
Comprueba también la garantía de motor y batería: la mayoría son transferibles, pero hace falta el papel de compra original.
Ajustar el precio al estado
Hecha la inspección, tu precio de compra se modula con el coste de los recambios previsibles. Referencias para tener en la cabeza:
- Transmisión completa (cadena, casete, platos, cables): 150-300 €
- Rodamientos (dirección + pedalier): 80-200 €
- Centrado y tensado de radios (par de ruedas): 30-80 €
- Ruedas (par, según gama): 200-800 €
- Neumáticos (par): 60-150 €
- Pastillas o zapatas: 20-60 €
- Batería e-bike: 400-800 €
Suma lo que hay que cambiar, réstalo al precio pedido, y tienes tu margen de negociación.
Para los que venden: ponéselo fácil al comprador
Si vendes, te interesa documentar la bici. Un comprador que ve un kilometraje verificado, un historial de mantenimiento claro y facturas dudará menos y aceptará tu precio con más facilidad.
Para eso sirve el certificado ChainLog: un único enlace que combina los km verificados vía Strava o Ride with GPS, el estado actual de los componentes y el historial de mantenimiento con facturas. El comprador tiene todo lo que necesita en 30 segundos, y tú no tienes que reexplicarlo en cada conversación.
Para llevar
Comprar una bici de segunda mano sin comprobarla es firmar un cheque en blanco. La inspección visual son 10 minutos, las preguntas clave unos mensajes, y un historial digital verificable aclara la mayoría de dudas. Si el vendedor no te puede aportar nada, sabes lo que implica y ajustas tu oferta.
Una bici documentada vale mecánicamente más. Una bici sin historial es una apuesta.
¿Vas a comprar o a vender? Empieza a construir el historial de tu bici ya.
¿Dudas sobre la compra de una bici usada o sobre ChainLog? contact@chainlog.app